Pasaron los días en Los Fresnos y, aislados del mundo como estábamos, olvidamos el incidente.
Ya de vuelta en casa, varios días después, nos cayó encima el recuerdo de los colores en el cielo y decidimos investigar. No encontramos noticias del asunto en sitios de periódicos locales, ni de no tan locales, ni en páginas de ovnis, ni de espantos ni de recetas de cocina. Parecía que “trataban de ocultarlo todo… “ (imaginarse aquí música de suspenso)…
Finalmente, Juan Carlos dio con la respuesta.
El 14 de abril, pasadas las seis de la tarde, en la base de la Fuerza Aérea de Vandenberg, California, seis pequeños satélites, que estudiarán la atmósfera y el cambio climático, fueron lanzados a bordo de un cohete ultra-rápido llamado Minotaur. El cuál, durante su despegue, dejó tras de sí “senderos de gases de escape helados” que, al ser alcanzados por los rayos del sol poniente, se tornaron de los colores más sorprendentes. El mismo fenómeno fue visto hasta el extremo este de Arizona.
¡Cáspita!



3 comentarios:
ORALE!!!
Que padrisimas fotos, aunque los culpables sean los gringos con sus navecitas, no deja de asombrarnos el universo de colores, que afortunados son de haber vivido ese momento...
turu ru , estas entrando a una ... dimensión desconocida...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡guuuuuuuuaaaaaaauuu!!!!!!!!!!!!!!
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